Pureza Lingüística




No se dice así - dijeron.
Me miraron con cara de asombro.
Lo más asombroso de sus blancas vidas,
de sus blancas almas,
de sus blancas lenguas.

Hilaron sus pensamientos a los diccionarios,
sus sentimientos a los diccionarios.

Me miraron las manos sucias con desprecio
y eran más sucias de lo que imaginaban,
habían estado en sitios que ellas
jamás conocerían.

Señoras honorables
con sus blancas uñas,
con sus blancas páginas limpias,
con sus blancas canas pintadas de rubio.

Se pusieron a escupir correcciones,
se espantaron de la Nueva Gramática Española,
demasiado nueva para ellas,
se sentaron a sacarse títulos de las axilas,
se creyeron sabias,
se subieron a meditar a la punta de un edificio
y no hallaron nada.

Se espantaron
-  se espantaban mucho -
del lápiz mordido,
de la falda corta,
de los testigos de Jehová, perdidos,
de la pintura del estómago partido
(¡nunca se les había partido el estómago!)

Desde una esquina las observo y callo.
Yo que tengo el estómago ultrajado,
los brazos ultrajados,
el pubis ultrajado,
las uñas ultrajadas,
los pensamientos ultrajados,
las emociones ultrajadas,
las ecuaciones metafísicas violadas.

Yo que estoy hecha harapos por la vida,
hecha hermosos añicos de colores.

Nunca sabrán que las palabras salen de ahí.

Nunca sabrán cuán limitado
es su limpísimo lenguaje.